Lo que comenzó con un grupo de solo cinco jugadores de entre 8 y 13 años se ha transformado en una hermosa experiencia de encuentro y alegría. Para nuestro primer partido, completamos el equipo con chicos de otros grados y fuimos a jugar contra la escuelita de Los Álamos. Allí vivimos una mañana inolvidable junto a niños maravillosos y de gran corazón, donde además celebramos el Día del Niño con sorpresas y agasajos organizados por el profe Sanés —un viejo conocido de la época en que jugábamos en Huracán—.

Más adelante, disfrutamos de otra gran jornada deportiva por la tarde en el Club de Pescadores, con hermosos partidos compartidos entre los chicos de 8 y 13 años. Gracias a todo este movimiento, el grupo no paró de crecer: hoy ya somos alrededor de 18 niños, habiendo sumado también a los más chiquitos de 4, 5 y 6 años.
Verlos jugar y compartir se convierte en una verdadera caricia al alma que nos alegra el corazón. Nada de esto sería posible sin el apoyo incondicional de los padres, cuya compañía constante es fundamental en cada paso de este hermoso camino. ¡Gracias a todas las familias por sumarse!
